sábado, 10 de octubre de 2015
UNA ROSA ES UN GENIO QUE DUERME CUANDO NADIE LA VE.
I.
Aquí no se dice, se devela.
Los velos están hechos de polvo heracleo.
La negación del vacío que el signo es
Es su sombra o manto de símbolos que están a punto de ser.
Todo está quieto en su delirio que es el Gran Uno.
Como la rosa que es quietud contenida
Por el torbellino que ella misma es.
Si todo es una explosión, está en reposo
Dentro de la esfera del Gran Uno .
Esa esfera duerme
En el vacío que la engendra
Y con él gira.
II.
Por aquí pasa la sombra del decir adherida a su luminoso.
III.
Como los símbolos son genios
Se convierten en cualquier ente.
Han sido apaleados y torturados
Como lo hicieron con las brujas del aquelarre
Que son las vírgenes del palacio lunar del símbolo
Y por su luz deliran los cocuyos del verso.
IV.
Emanada del océano de vacío
En el principio la nada estaba olvidada de sí
Y para que fuese, para que llevare su toga imposible,
Se le hizo urgente cantar.
La nada canta con un estruendo
Para que Sol despierte o nazca de nuevo.
Sol no ha despertado del todo.
Delira en duermevela y Caos se llama su cítara.
Amar es situar en escena la ensoñación de Sol.
Se canta porque Sol no ha despertado del todo.
Eso ocurrirá
Cuando todas las luminarias
Lleguen a su máxima incandescencia.
Cuando eso vuelva a ocurrir
Sol enceguecerá
Pero seguirá danzando
Hasta que todo se apague otra vez.
Cuando duerme, Sol no sabe.
Cuando despierta,
Despierta cantando y sin darse cuenta.
Sol es la inconsciencia de los relámpagos.
En el sueño de Sol
Palpitan las cosas que están a punto de ser.
Sol es signo mientras duerme.
La nada rompe la cápsula que él es
Y los sistemas galácticos
Son los genios que despiertan.
Los planetas tienen la conciencia que les otorga la luz
Por la bestialidad del rayo.
lunes, 21 de septiembre de 2015
PALABRA QUE TE OCULTA MIENTRAS TE QUITA LA MÁSCARA
Leszek Kostuj
La palabra va y viene.
Va hacia nunca y viene desde siempre.
Palabra que te oculta mientras te quita la máscara,
Es la palabra del poema aún no nacido.
El poema por nacer canta desde un lugar sin nombre.
Se dice, se escribe, se calla, se precipita la palabra.
La palabra cae, tú te elevas gracias a esa caída.
La palabra refulge en relámpagos que cabalgan el rayo.
Lo que no se ve,
Adquiere el contorno que la luz de tu palabra alumbra.
Animales de la ilusión,
En las manos de un espejismo al borde de un abismo de galaxias,
Vamos por el mundo
Con nuestros chalecos de arañas y gafas anti momias.
Vamos saturados de ruido,
Con la cabeza en una nebulosa,
Con astillas de palabras clavadas en la lengua.
Debajo de cada palabra,
hay un laberinto con su correspondiente Minotauro.
Por encima de cada ilusión,
Hay un cortejo de dragones.
Se sumergen las islas,
Mientras nos envuelve un viento balsámico,
Mientras las arañas del insomnio
Danzan la melodía del girasol sonámbulo.
El sortilegio de tu nombre, Poesía, es el magenta entrelazado al azul.
El artilugio de tu nombre, Poesía, es un puente de araucarias.
lunes, 20 de julio de 2015
ARDE EN LETRAS EL RAYO DE LA VOZ
En el crepitar de antorcha del mito
Bramo resoplo me desboco
Muerdo la aurora me desgarra tu grito
Arde en letras el rayo de la voz
Incuba la palabra su estertor primero
Sangra el nombre su leyenda
Tu nacimiento
Palabra
Es una joya del milagro
Entrelazada a un rocío de eternidad
miércoles, 15 de abril de 2015
JINETE PELIRROJO CON PEZ DE ALEGORÍA. (Jairo Guzmán)
JINETE PELIRROJO
CON PEZ DE ALEGORÍA
De todos los caballos, el predilecto y aliado era su caballo alazán con rayo dorado en el pecho. Se llamaba Virgilio y comía sólo si lo cubrían nubes de mariposas. No parecía cosa de éste mundo: Algo indecible de sus gestos nos hacía sentir, a mi gato y a mi, que era un espíritu ocupado en un extraño designio.
Ese caballo traía un mensaje y su dueño era un bello niño de nueve años, quien al cabalgarlo completaba la misión angelical. Ese niño era un verdadero mago. Adivino. Con muchos días de anticipación, sabía de alguien que les visitaría. Podía captar los mensajes subyacentes a los imperceptibles cambios en los comportamientos de todos los seres y las cosas que poblaban su comarca.
Su nombre será pronunciado a la hora justa en que el tiempo se suprima.
El niño jinete pelirrojo hablaba idiomas jamás registrados y su confidente era Ezequiel, el pájaro carpintero tuerto por una pedrada en el ojo izquierdo que unos niños salvajes le propinaron, según el mismo pájaro se lo contó, por allá en las frondas cercanas a la laguna que llamaban La guacamaya, cuyas aguas llegaban a las laderas de la gran cordillera a la que el jinete pelirrojo llamaba El cocodrilo esmeralda.
Por ese niño mi vida se volvió una fábula narrada entre carruajes de fuego blanco. Bajo el hechizo de sus dones, brotan los torbellinos de colores que le dan sentido a mis pinturas en esta soledad suspendida entre imanes de su imagen.
El tigre del sofá (es decir, mi gato que se llama Nerval) y yo, éramos extasiados al atardecer con la explosión de violetas, magentas y grises adheridos al rosa, formando infinitas catedrales de nubes ardientes .
Corros en espiral, de pájaros de todas las prosapias, desencadenaban vientos atemporales. Todos arribaban con avidez a la llanura donde el jinete pelirrojo les contaría, después de que Virgilio comiera en el hangar de las mariposas, la fábula que diariamente les narraba en una lengua jamás pronunciada.
Antes de comenzar la narración de la hora mediumnica, el jinete pelirrojo decía:
Cannu punyi xoxotta naomare na
Banin du rala buruka nana
Lekanfulé i tartran tani
Ateim marrukembe
Iguainayamba
Deleie a a
Y los pájaros entraban en un sosiego de ámbar.
La fábula se llamaba El jaguar y el colibrí, que celebraba a estos dos seres de quienes, por no ser pájaro y por estar ocupado con los espíritus, el jaguar era un ausente en la llanura y el colibrí prefería, a esa hora, permanecer en el Reino de Imperceptibilidad.
Se le cantaba a los ausentes como yo deseo hacerlo a ese niño cuyo nombre será pronunciado a la justa hora en que el tiempo se evapore.
Pez de alegoría: Del jinete pelirrojo, su ausencia ligada a tus símbolos de nacar solar, cuando en búsqueda de Ezequiel, por días ausente y movidos por el temor de alguna adversidad, llegaron a parajes de La Guacamaya donde el cielo siempre es azul de Prusia, en laderas de la gran cordillera, y apareciste en la ensenada de los juncos para yacer muerto de cara al sol y rayos dorados de tu cuerpo, como el rayo de Virgilio, le indicaron abandonar la comarca de El jaguar y el colibrí y que se dirigiera hacia un lugar muy lejano, al otro lado del Cocodrilo esmeralda, en el que se le concedería la gracia de hacer visibles los colores ocultos del sol.
Por un neblí en mi antebrazo que supiera hallarlo, sin cetrería que me prodigue su caballo, yo sería capaz de abandonar el reino de la fábula.
lunes, 13 de abril de 2015
LA ESTATUA DE SOL (Jairo Guzmán)
LA ESTATUA DE SOL
Al lado de Pompeya había
Una jarra de agua
Pasos de piedra
Deseos de quien
Por no saciarse con el agua de sus afanes
Roca es hasta ser polvo
Agua detenida
Tiempo en témpanos
Que al olvido viajan
En océano de gritos
Existen grutas en las palmas de las manos
Del transeúnte
Que en destellos ocres parece una estatua
A punto de partir
Sólo un rayo de sal conecta sus ojos
Con el cielo
Aún tiene labios y lo que fuese sonrisa
Es el hueco que dejara
El choque de una estrella
Sus puños romperían cuerpos como cañas
Tímpanos de piedra
Reproducen ecos de gritos
Antecesores de las estatuas
Un tintineo
Queda rebotando
En el interior de un baúl
Sellado para siempre
Oleaje petrificado la montaña
Su imponente serenidad
Se transmite por las leyendas
Que trae el sol
Una noche encerrada en cripta
Impermeable a las filtraciones
Que recorren la membrana ígnea
Y esa dama de brazaletes de oro
¿En qué cofres dejó sus amoríos?
¿A dónde fueron los reflejos del azul
Y del magenta incendiando sus labios?
Su silencio nos petrifica
También su sangre en riscos de sus venas
La estatua de sol
De su húmero
Hace una flauta
miércoles, 8 de abril de 2015
PARA UNA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA Y SUS CRIATURAS. (Jairo Guzmán)
PARA UNA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA
Y SUS CRIATURAS
El árbol tiene derecho a expandir sus raíces más allá de su sed de luz
Mucho más allá de nuestra sed de infinito
Las piedras tienen derecho a cantar y a predecir el futuro
Mientras contienen al desbordante riachuelo
Quien a su vez tiene derecho a exceder su caudal
Y pasar rampante por todos los valles que le plazca
Los pájaros tienen derecho a viajar más rápido que su plumaje
A revolotear en círculo en espiral en torbellino
Por el empíreo de nuestros sueños de nuestras ilusiones de nuestras dichas
El tigre tiene derecho a cruzar los umbrales de su rugido
Para entrar en nuestros cantos de ultramar
Más allá de la piratería espectral
La nutria tiene derecho a nadar en la ciénaga
Mientras los niños se sumergen en el oro del huevo solar
Y los depredadores se meten en problemas con las abejas africanas
Quienes a su vez ejercen su derecho a defender la miel sagrada de su tribu
El camello el conejo y la liebre
tienen derecho a que los retiren de la lista negra del Levítico
El camello tan elegante y humilde al mismo tiempo
Más sabio que todos los signos escritos por mil tribus en mil Saharas
El conejo tan inocente avanzará rampante
Y no será blanco de ningún psicópata
La liebre nos traerá la dimensión de la alegría que salta
El águila el quebrantahuesos el azor el gallinazo el milano el cuervo
El avestruz la lechuza la gaviota el gavilán el búho el somormujo el ibis
El calamón el pelícano el buitre la cigüeña la garza la abubilla el murciélago
Y el resto de criaturas aladas
Tienen todos los derechos porque
Tienen la dicha del aire
Tienen la gracia del vuelo
Tienen todo lo que no podemos alcanzar
Con nuestras alas rotas
Los escualos y su derecho a que les digamos
Buenos días señor tiburón o buenos días señora tiburona
Le doy gracias a la vida que usted ya desayunó
Ni qué decir de los derechos de las víctimas más comestibles
Los pollos Los pavos Los cabritos Los cerdos Las reses
Todos vulnerados en su dimensión sagrada de
Criaturas de la Naturaleza quien a su vez
Tiene derecho a romper el cerco
La flor y la espiga
El colibrí y la abeja
Tan elevados en su inocencia y sabiduría
Tan telépatas
Tan lejos de nosotros
Tanto
Como la edad de su milagrosa aparición
Y la supremacía espiritual de su tribu
Los animales míralos allí van huyen asustados de nosotros
Tan ávidos de su carne su pelambre su piel su sangre
Tan ávidos de su agilidad de su espíritu
Tan necesitados de su inocencia
Que es el talismán que nos salvará de perecer
La naturaleza y sus criaturas tienen todos los derechos
Los deberes son asunto exclusivo de los humanos
El río y todo lo que lleva dentro
Las piedras
La montaña
Todo tiene los derechos inimaginables por ti
Es tu deber quedarte tranquilo
En silencio
Admirando todo lo que te fue negado admirar
Solo ahora comprendes la grandeza de esos hermanos mayores
Que surgieron primero que tú y por tanta luz recibida son superiores a ti
Es tu deber quedarte sereno
Aprendiendo a callar
Mientras el río se lleva tus equívocos
Mientras el río canta
martes, 31 de marzo de 2015
MI AMOR Y MI VÉRTIGO
Obra de Madeline Von Foerster
MI AMOR Y MI VÉRTIGO
Mi amor y mi vértigo tienen dos ojos ciegos
La fiereza de la fiebre
El imán del éxtasis
La fuente negra del poema
El abracadabrante beso de la maga
La pupila del vacío atravesada por un rayo de alabastro
Mi gozo al alcance de la mujer lince la mujer de arena
El lento desgarrarse de la luna en su entrepierna
El suspiro de la piedra su canto entre moribundos
Leche del misterio la ofrenda que sobre ti derramo
viernes, 27 de marzo de 2015
NIÑA EN TIERRA DE NADIE
Tú eras insomne cuando niña. Una
desgarradura, una herida te inmolaban.
Te rodeaban animales de felpa
impregnados de una gran leyenda.
Luego te hiciste grande en tu inocencia, para contemplar tu nacimiento desde la oquedad de un árbol.
Ahora, un desierto madura en tu vida .
Un dolo de oro en tus gestos, venera el ojo de tu amor que huye como una raíz espantada por la desolación.
Un dolo de oro en tus gestos, venera el ojo de tu amor que huye como una raíz espantada por la desolación.
Viene a mi sueño un bello augurio, después de pasar los umbrales de tu delirio:
Un coro de niñas, con gestos solares, hacen del día el milagro, el canto sobre la tierra de nadie.
viernes, 20 de marzo de 2015
NOS GUÍA UN DULCE CANTO DE RELÁMPAGO QUE SE EXPANDE
La cabellera de espigas de trigo de la mujer, se puebla de pájaros ebrios. Signos en el cielo nos señalan el verano: destellos de oro se interceptan y forman letras nunca vistas, letras que danzan mientras flotan.
A lo lejos, un hombre se inclina ante los retoños de los nuevos sembrados y sostiene un diálogo sagrado con la tierra, como si sus palabras impulsaran el crecimiento del ramaje. Un silencio de gracia convoca los ritos diurnos de los animales. Los prodigios del sol gestan nuevos acordes que anuncian la resurrección de los dones de la tierra.
Verás la espiga resucitar en tierra de nadie. Verás el arroz brotar de los sembradíos sobre lo que fuese tierra calcinada. Verás en el fondo de los aljibes el rostro de los desaparecidos, la luna menguante en sus frentes hendidas
Toda epifanía se desangra, ante el horror que aún pesa como un antiguo estigma, ante el luctuoso vaho que exhalan las ventanas. Las metamorfosis del abismo erigen nuestra voz. Cantamos entre demoliciones, entre el hierro crispado del odio. Las víctimas reclaman su voz, mediante ésta palabra en la que el girasol de huesos se mueve a ritmo de colibrí disolviéndose en cielo de ácido.
Anhelamos esa pradera donde el mirlo y la ardilla reposen. Un lugar sagrado donde el pájaro de la soledad y la luna, abreven en la montaña de bronce.
Nos guía un dulce canto de relámpago que se expande, de niño saltarín por rocas de riachuelo. La música de oro de nuestros sueños.
sábado, 13 de diciembre de 2014
ITZVEL
Pintura de Remedios Varo: "La huída"
La noche me tiende sus manos y le entrego la flauta en el instante en que su cabellera de niebla tapa mis ojos.
Cascadas de material ígneo se desprenden de mi cabeza.
Líneas de fuego, trazadas en el cielo en derrumbe, mis palabras.
Gritos de pájaros hacen cortocircuitos en vastas redes de nervios del lenguaje; sus retinas se desprenden y caen a abismos sin fondo.
Atrapado entre sustancias de los intersticios de sombra de la duermevela, veo a Itzvel: una membrana orgánica es su barca.
Sus brazos llevan el ritmo de las ondulaciones de un lago resinoso. Noche de gestos paralizantes: mis ojos como los de un hombre poseído por el rito del haka.
Ráfagas de maleficio expulsadas por la boca. Retorcijones del habla.
Aullido de perros en las noches de la infancia: Madre descifra el mensaje de los huracanes, los fuegos fatuos y el olor de la balsamina, en un canto que asciende hacia regiones de la noche donde se escucha el coro de los muertos.
Vicente, el telegrafista, conversa por las tardes con el pájaro carpintero que le envía señales desde la palma de cocos.
Hordas de imágenes en desbandada, por desfiladeros de la memoria, forman nebulosas de humo que salen por los poros.
Itzvel se aleja más y más hacia los confines de un extraño lago espiraloide. Salobre. Viscoso. Paralizada la lengua, insisto modulando palabras que se materializan en burbujas de una baba cuya textura es la misma de las sustancias que me aprisionan.
El silencio me aniquila con sus aullidos de tedio. Una tenue línea de sangre sale de mis oídos: Yo soy el soldado de la artillería del silencio. Un silencio adherente es disparado hacia Itzvel. Ella se pierde entre nubes de humo de deflagraciones.
Ecos de gritos de supliciados rebotan en mi cerebro. Niños semidesnudos y enfermos arrojan cadáveres de gatos al lodo de mis visiones. Me veo, anciano, buscando entre escombros al azul irrecuperable.
Veo pasadizos clausurados por el fuego. Cortinas de gas paralizante servir de tabiques a grandes osarios. Muros de luz destruidos en zonas del lenguaje. Negro ramaje coagulado en el árbol de las venas.
La noche sacude con violencia su cabeza y yo me aferro con más fuerza a su cabellera. Mis forcejeos no me liberan. Me retuerzo.
Itzvel se confunde en su caída con las retinas desprendidas de los pájaros. Mujo. Gritos de luz salen de mis ojos.
El cielo de cobre rojizo arroja granizo eléctrico sobre mi cabeza. Escupo mi dolor viendo a Itzvel zozobrar.
Itzvel, archipiélago de luz. Llama de miel, sumergida en el subfondo de mí, en la penumbra metálica donde cuerpos son gestos de llamas danzando la música del cierzo flautista que desciende la montaña entre oquedades de rocas donde el agua pide a gritos el verano en tu vientre.
Itzvel, que atraviesas ebria el umbral del pinar donde pájaros cantan tu rostro de pan, traído de tierras donde campesinos duermen, borrachos, sobre un colchón de fresca yerba. Itzvel náufraga en mi duermevela.
Aferrado al velamen del barco de los muertos, persigo tu olor como el niño aquel que desesperado corre tras su cometa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
h
Textos emitidos desde Medellín-Colombia/ Autor: JAIRO GUZMÁN
Datos personales
- JAIRO GUZMÁN
- Medellín, Colombia
- Soy un animal de la noche que atraviesa el dia como quien se traga una hoguera. guzmanjairo@gmail.com









