martes, 31 de marzo de 2015

MI AMOR Y MI VÉRTIGO


Obra de Madeline Von Foerster


MI AMOR Y MI VÉRTIGO



Mi amor y mi vértigo tienen dos ojos ciegos
La fiereza de la fiebre
El imán del éxtasis
La fuente negra del poema
El abracadabrante beso de la maga
La pupila del vacío atravesada por un rayo de alabastro
Mi gozo al alcance de la mujer lince la mujer de arena
El lento desgarrarse de la luna en su entrepierna
El suspiro de la piedra su canto entre moribundos

Leche del misterio la ofrenda que sobre ti derramo

viernes, 27 de marzo de 2015

NIÑA EN TIERRA DE NADIE




Tú eras insomne cuando niña. Una desgarradura, una herida te inmolaban.

Te rodeaban animales de felpa impregnados de una gran leyenda.

Luego te hiciste grande en tu inocencia, para contemplar tu nacimiento desde la oquedad de un árbol.

Ahora, un desierto  madura en tu vida . 

Un dolo de oro en tus gestos, venera el ojo de tu amor que huye como una raíz espantada por la desolación.

Viene a mi sueño un bello augurio, después de pasar los umbrales de tu delirio:

Un coro de niñas, con gestos solares, hacen del día el milagro, el canto sobre la tierra de nadie.



viernes, 20 de marzo de 2015

NOS GUÍA UN DULCE CANTO DE RELÁMPAGO QUE SE EXPANDE




La cabellera de espigas de trigo de la mujer, se puebla de pájaros ebrios. Signos en el cielo  nos señalan el verano: destellos de oro se interceptan y forman letras nunca vistas, letras que danzan mientras flotan.

A lo lejos, un hombre se inclina ante los retoños de los nuevos sembrados y sostiene un diálogo sagrado con la tierra, como si sus palabras impulsaran el crecimiento del ramaje. Un silencio de gracia convoca los ritos diurnos de los animales. Los prodigios del sol gestan nuevos acordes que anuncian la resurrección de los dones de la tierra.

Verás la espiga resucitar en tierra de nadie. Verás el arroz  brotar de los sembradíos sobre lo que fuese tierra calcinada. Verás en el fondo de los aljibes el rostro de los desaparecidos, la luna menguante en sus frentes hendidas

Toda epifanía se desangra, ante el horror que aún pesa como un antiguo estigma, ante el luctuoso vaho que exhalan las ventanas. Las metamorfosis del abismo erigen nuestra voz. Cantamos entre demoliciones, entre el hierro crispado del odio. Las víctimas reclaman su voz, mediante  ésta palabra en la que el girasol de huesos se mueve a ritmo de colibrí disolviéndose en cielo de ácido.

Anhelamos esa pradera donde el mirlo y la ardilla reposen. Un lugar sagrado donde el pájaro de la soledad y la luna, abreven en la montaña de bronce.

Nos guía un dulce canto de relámpago que se expande, de niño saltarín por rocas de riachuelo. La música de oro de nuestros sueños.



h

Textos emitidos desde Medellín-Colombia/ Autor: JAIRO GUZMÁN guzmanjairo@gmail.com

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Medellín, Colombia
Soy un animal de la noche que atraviesa el dia como quien se traga una hoguera. guzmanjairo@gmail.com