domingo, 2 de noviembre de 2008

DONDE LA MONTAÑA ES CASI AZUL.




Seguimos rutas de súbitos recodos. Canciones nos recuerdan ceremonias ya
olvidadas. Donde la montaña es casi azul, el río semeja el lomo de un
relámpago.

La mantis religiosa yace muerta y las flores de manzanilla son una
constelación en la soledad del arado.
Raíces filiformes son cabezas de mandrágora; cabecitas de hombres
decapitados, con los signos del terror en sus rictus mortis.

Una horda de animales monstruosos nos puede visitar en los instantes más
difíciles del viaje psylosibinico. Allí se descubre que el aquerón es una
interzona de realidad por la que es inevitable pasar, para que el ojo se
rebase a sí mismo; para comprender los grandes esfuerzos del sol, su cópula
con la tierra como un abuelo incestuoso al que le arrojan carretas de trigo
y caderas en sazón.

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Textos emitidos desde Medellín-Colombia/ Autor: JAIRO GUZMÁN guzmanjairo@gmail.com

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Soy un animal de la noche que atraviesa el dia como quien se traga una hoguera. guzmanjairo@gmail.com