martes, 17 de abril de 2007




LA LUZ

Es el fuego frío
La canción primera del Océano Negro
No es onda ni corpúsculo
No es sustancia ni fluido
No es materia
O
Es materia indeterminada
Es la máxima disolución
Del vacío condensado en extremo
La luz es el semen del fuego
O Macho del trono de Eter
Su templo es el Señor sin origen
Paridor de todos los orígenes
Fin en sí mismo
En el pliegue de su infinitud
Circundada por el expansivo Uno
La luz se asemeja más
Al sonido sin ondulación
Es una palabra que esparce
el vacío que la engendra
Perece y resucita a cada instante
No es cuerpo ni espectro
Está quieta
Pero expandiéndose
Lo que viaja por su interior
Y su frontera es una leyenda
La luz es una leche
La leche de La Gran Señora
Es el vino que embriaga
Al supremo Señor de todos los
Orígenes
El gran Señor sin origen
La eternidad sin tiempo
O Espacio
O Vacío
Fundador de la permanencia
Desde un útero
De siete eternidades
Anteriores a lo eterno
La luz es el gran pálpito del
Supracielo
Las praderas del gran Señor del
Vacío
Son el licor del hijo
Que es infinitamente múltiple
Asimilable a lo que se nombra como
Los universos
Lo que se mueve de la luz
Es lo que viaja por su interior
Que son letras
A las que Lucrecio denomina
Atomos

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Textos emitidos desde Medellín-Colombia/ Autor: JAIRO GUZMÁN guzmanjairo@gmail.com

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Soy un animal de la noche que atraviesa el dia como quien se traga una hoguera. guzmanjairo@gmail.com